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NO ME DIGAS NENA – DON’T CALL ME BABY Blog Interes General 

NO ME DIGAS NENA – DON’T CALL ME BABY

No me digas que soy bonita. No me interesa que te guste mi apariencia. Soy más que mi apariencia. Lo que vale de mí está adentro. Es complejo, rebuscado, confuso y en muchas ocasiones contradictorio.

La llama que enciende mis pasiones tiene sed. Sed de conversaciones intensas e interesantes, discusiones calurosas y cuestionamientos que me hagan pensar, ahondar más en los misterios de este mundo tan absurdo y esta vida tan valiosa y a la vez tan efímera.

No me invites una copa. Invítame a conocer mundos nuevos, a explorar nuevos horizontes. Invítame a descubrir de lo que somos capaces. Invítame a soñar. No me agarres la cintura. Toma mi mano. Apriétala. Hazme sentir viva. Recuérdame que las manos de los seres humanos son como piezas de un rompecabezas, que embonan, que están hechas para sostenerse unidas.

No me beses con lujuria. Bésame con pasión, con respeto, con entrega. No olvides el sabor de mi boca. Recuerda que con esa lengua pronuncio las palabras para expresar lo que pienso y lo que siento. Que con esa boca defiendo al desvalido y grito a todo pulmón, para que el mundo escuche mi voz, junto con las voces de mis hermanos y mis hermanas, y sepa que queremos un mundo justo, un mundo compasivo, un mundo unido.

No tomes mi corazón como tu posesión. No es tuyo. Nunca lo será. Siéntete afortunado de que lo comparta contigo. Mi posesión más valiosa, mi vitalidad, está en tus manos. Cuídala, porque no te pertenece. No intentes conquistarme. Jamás seré propiedad tuya, ni de nadie más. Han habido muchos antes de ti y todos han intentado colonizarme. Déjame ser libre, mía, pero compartida.

Cuando llore, no me tengas lástima, no seas condescendiente. No me digas qué hacer, ni que todo estará mejor. Ya sé que todo pasa. No quieras pensar por mí, ni sentir por mí. Cuando llore, abrázame. Acaríciame. Recuérdame que no estoy sola. Que tú también lloras. Que está bien llorar.

Cuando me equivoque, no me humilles. Recuérdame que soy más que mis errores. Que no soy blanco o negro, que tengo en mí cientos de matices al igual que tú. No me digas que soy perfecta. No me subas a un pedestal porque me voy a caer. No me encierres en una jaula de oro. Veme por lo que soy. No lo que crees que soy o lo que quieres que sea.

Por último, ámame. Ámame como soy. Con mis miedos y mis pasiones. Con mi luz y mi obscuridad. Con mis días alegres y mis días de dolor, tristeza y amargura. Cree en mí. En mi capacidad de amarte. Siempre. Y nunca olvides que juntos seremos invencibles.

Do not tell me I am pretty. I am not interested in the fact that you like my appearance. I am more than that. I am worth for what I have inside. It is complex, obscure, confusing and it is usually contradictory.

The flame that turns my passions on is thirsty. It is a thirst of intense and interesting conversations, hard discussions and questionings that make me think and search deeper in the mysteries of this absurd world and this valuable and mayfly life.

Do not invite me out for a drink. Invite me to discover new worlds, to explore new horizons. Invite me to discover what we are capable of. Invite me to dream. Do not hold my waist. Take my hand. Hold it tight. Make me feel alive. Remember that the hands of human beings are like the pieces of a puzzle, which fit and are made to stay together.

Do not kiss me with lust. Kiss me passionately, respectfully and dedicatedly. Do not forget the taste of my mouth. Remember that with my tongue I speak the words with which I say what I think and what I feel. Remember that with my mouth I defend myself and I shout as loud as I can, so that the world hears my voice, together with the voices of my siblings, and know that we want a fair world, a passionate world, a united world.

Do not take my heart as your possession. It is not yours. It will never be. Feel fortunate for the things I share with you. My most valuable possession, my vitality, is in your hands. Take care of it, because it is not yours. Do not try to captivate me. I will never be your property, or any body else’s property. There have been many others before you and they have all tried to conquer me. Let me be free, myself, but let me share it with you.

Whenever I cry, do not feel pitty for me, do not be condescending. Do not tell me what to do or that everything is going to be better. I know everything will be gotten over. Do not be willing to think or feel for me. If I cry, just hug me. Touch me. Remember me that I am not alone and that you also cry, because crying is good.

If I make a mistake, do not humiliate me. Remember me that I am more than my mistakes and that I am not white or black, that I have millions of greys in me, just like you. Do not tell me that I am perfect. Do not put me in a pedestal because I am going to fall down. Do not lock me in a golden jail. Love me for what I am and not for what you want me to be or what you think I am.

Finally, love me. Love me as I am, with my fears and passions, with my light and darkness, with my happy and my sad days, with sorrow and bitterness. Believe in me and in my capacity to love you. Always. And never forget that we are invinsible together.

 

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