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El Fascismo en la Argentina – Fascism in Argentina Blog Historias Política 

El Fascismo en la Argentina – Fascism in Argentina

En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo.

Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

 

A confesión de parte… [Palabras de Perón] “Toda mi vida, y ya tengo 45 años de servicios (1910-1955), he marchado al paso prusiano y cuando era presidente de la república, las tropas desfilaban a ese paso, uno, dos, tres. Yo ya conocía la doctrina del nacional-socialismo. Había leído muchos libros acerca de Hitler. Había leído, no sólo en castellano, sino en italiano, Mein Kampf. Yo había ido a Italia no a ver la Torre inclinada [de Pisa], sino a otras cosas más importantes que en Italia había; tampoco fui a Berlín solamente por la puerta de Brandeburgo, sino que me interesaba todo lo que ocurría allí dentro. Me interesaba sobre todo el fenómeno social…”.

 

“En todo aquel tiempo en que viví en Alemania tuve la sensación de una enorme maquinaria que funcionaba con maravillosa perfección y donde no faltaba ni un pequeño tornillo. La organización era algo formidable. Ya estaban en pleno funcionamiento las autopistas. Otra maravilla deslumbradora. Entraba uno en Alemania y se daba enseguida cuenta de que no había visto en Europa nada tan perfecto y exacto como su funcionamiento. Yo estudié mucho el fenómeno social y político. Allí había un gran crisol donde se estaba fundiendo algo nuevo. La revolución comunista marchaba en Rusia y se desenvolvía conforme a las teorías de Marx y Engels, interpretadas por Lenin. Pero en Alemania había surgido un fenómeno social inusitado y era el nacional socialismo, de la misma manera que en Italia triunfaba el fascismo. En el continente americano, sobre todo en Norteamérica, había mucha gente superficial que iba a Alemania, tomaba notas, sacaba fotografías y luego, al regresar a su país exclamaba: –“Uf, el fascismo y el nacional socialismo son sistemas tiránicos”. Y con esto se conformaba sin penetrar en lo que allí había de fenómeno social, en lo que allí se estaba incubando. De Alemania volví a Italia y me dediqué a estudiar el asunto. Mi conocimiento del italiano me permitió penetrar yo diría que profundamente en los fundamentos del sistema y así fue como descubrí algo que desde ese punto de vista social fue para mi muy interesante. El fascismo italiano llevó a las organizaciones populares a una participación efectiva de la vida nacional, de la

cual había estado siempre apartado el pueblo. Hasta la ascensión de Mussolini al poder, la nación iba por un lado y el trabajador por otro, y este ultimo no tenia ninguna participación en aquella. Descubrí el resurgimiento de las corporaciones y las estudie a fondo. Empecé a descubrir que la evolución nos conduciría si no a las corporaciones o gremios –pues no era posible retroceder hasta la Edad Media–, sino a una fórmula en la cual el pueblo tuviera participación activa y no fuera un convidado de piedra de la comunidad. Al descubrir esto, pensé que en Alemania ocurría exactamente el mismo fenómeno, o sea, un Estado organizado, para una comunidad perfectamente ordenada, para un pueblo perfectamente ordenado también, una comunidad donde el Estado era el instrumento de ese pueblo cuya representación era, a mi juicio, efectiva. Pensé que tal debería ser la forma política del futuro, es decir, la verdadera democracia popular, la verdadera democracia social… Eso es lo que yo descubrí estudiando las antiguas instituciones europeas y al regresar a mi país, me dije: –No vamos al siglo XII con las democracias imperialistas; vamos al siglo XX con las democracias sociales”.

 

Mi opinión al respecto:

El siglo XXI es Patético. La sociedad argentina está contaminada de fascismo, piensan como fascistas y gobiernan como fascistas. Todos los gobiernos desde 1928 a la fecha han tenido su cuota de violación de la libertad. El peronismo y Perón trasciende a su grupo, en los 30 Perón se maravillaba del orden fascista de Europa, ese mismo orden es el que sueña casi todo argentino. Ese orden va desde el sueño corporativista de Perón, Onganía y tantos otros militares, pasa por la economía del Peludo y el delirio hegemónico de Alfonsín trasvasa a los “jóvenes con ideales” de los 70, se encarna en un mediocre tuerto y su señora, se confunde bajo la sonrisa de un Guasón que tira globos amarillos, mientras maquilla perros y consulta al “pueblo” si las mascotas pueden ingresar a los restaurantes. Finalmente llena la conciencia de los individuos infundiendo temor, proyectando a su presidente incoloro y a su gobernadora principal el símbolo de la cruzada del terror. Argentina es fascista, no importa quien gobierne. Sólo nos queda la resistencia y la oposición a quien detente el poder.

 

In the fascist doctrine, the people are the State and the State is the people.

Everything in the State, nothing against the State, nothing outside the State.

 

A confession…[Perón’s words] “All my life, and it’s been 45 years since I’m in service (1910-1955), I have marched in accordance the Prussian army and, when I was the president of the 
republic, soldiers marched the same way, one, two, three. I already knew the doctrine of National Socialism. I had read many books about Hitler. I had read, not only in Spanish, but also in Italian, Mein Kampf. I went to Italy not to see the leaning tower [Pisa], but to do other things, which were more important in Italy; I did not go to Berlin only to see the door in Brandenburg, but I was interested in all that happened inside that place. I was mostly interested in the social phenomenon…”.

“During all the time when I lived in Germany, I had the feeling of an enormous machine that worked so perfectly and did not miss a single screw. The organization is something admirable. Roadways were fully working. Another thing that was amazing. One entered Germany and realized that he had not seen in Europe anything more perfect and precise, as it’s organization. I studied the social and political phenomenon a lot. Something new was going on there. The communist revolution marched in Russia and moved as per the theories of Marx and Engels, interpreted by Lenin. But in Germany there had appeared a new social phenomenon, and it was the National Socialism, just as Fascism triumphed in Italy. In the American continent, especially in North America, there were many superficial people who went to Germany, took notes and pictures and then, after they returned to their nation claimed: -“Oh, Fascism and National Socialism are tyrannical systems”. And this made it up without noticing there was a social phenomenon going on there, which was about to explode. After Germany, I returned to Italy to study this issue. My knowledge of the Italian language helped me deeply understand how the system worked, and so I discovered something I found very interesting from that social point of view. Italian Fascism took popular organizations to an effective participation in national life, from which people had always been isolated. Until Mussolini’s assumption, the nation walked in one path and workers in another, and workers had no participation in the nation affairs. I discovered the re-appearance of corporations and deeply studied it. I started to notice that evolution would lead us either to corporations or labor unions – for it was impossible to go back to the Middle Ages -, or to a formula in which people would actively participate and would stop being a stone among the community. When I noticed this, I thought that the same was happening in Germany, that is, an organized State, for a perfectly organized community, for a perfectly organized nation. It was a community where the State was the instrument of that people, whose representation was, in my opinion, effective. I thought that formula should be the political formula of the future, that is, the real popular democracy, the real social democracy… This is what I discovered by studying the ancient European institutions, and when I came back to my nation, I said to myself: – We will not return to the XII century with imperialist democracies, we will enter the XX century with social democracies”.

 

 

My Personal Opinion:

The XXI century is pathetic. The Argentine society is polluted by fascism. People think like fascists and rule that way. All administrations, since 1928, have somehow violated freedom. Peronismo and Perón took the prize. In the 30’s, Perón was amazed by fascism in Europe, which is the order with which almost all Argentines dream of. That order goes from the corporative dream of Perón, Onganía and many other members of the army, from the economy of Peludo and the hegemonic delirium of Alfonsín, and through young people with the “idealism” of the 70’s. Then, it gets in a one-eyed mediocre and his wife, and gets dressed under the smile of a Joker that throws yellow balloons, while he paints dogs and asks “people” if pets may enter into restaurants. Finally, it arrives to people’s consciousness causing fear, projecting its no color president and his main governor, the symbol of fear crusade. Argentina is fascist, no matter who rules it. We are only left with resistance and opposition to whoever threatens to take power.

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